Mientras el trabajo del hogar en Estados Unidos enfrenta retrocesos históricos y mayor precariedad, un grupo de niñeras en Nueva York se organizó para desafiar esa realidad y defender el valor de su trabajo.
Lideradas por la Asociación de niñeras de Carroll Gardens, durante todo el 2025, un grupo de 25 niñeras llevaron a cabo la campaña Suban la Tarifa (Raise the Rate) que buscaba lograr un incremento en los salarios. En cuestión de semanas, el 100% de las niñeras que participaron en la campaña obtuvo un aumento salarial.
Aviso: La Asociación de Niñeras de Carroll Gardens es una organización afiliada de La Alianza Nacional de Trabajadoras del Hogar, la organización socia de La Alianza.
Cómo nace la campaña
Suban la Tarifa nació del trabajo colectivo de niñeras que decidieron organizarse, compartir herramientas y apoyarse mutuamente para cambiar las condiciones de un trabajo históricamente invisibilizado.
La campaña se construyó a partir de escuchar. A través del Proyecto Dignidad para las Niñeras (Nanny Dignity Project), un proyecto de la Asociación de niñeras de Carroll Gardens, se realizaron 391 encuestas a niñeras, preguntando sobre salarios, horas de trabajo, pago de horas extra, tiempo libre, enfermedad, contratos y condiciones laborales básicas.
El proyecto reveló que la mayoría de las niñeras enfrentaban bajos salarios y no sabían cómo negociar mejores condiciones.
De los datos a la acción colectiva
Cuando el proyecto de encuestas terminó en julio de 2025, un grupo de 25 niñeras se reunió para decidir qué querían cambiar. Aunque surgieron muchas demandas como bonos, tiempo libre pagado, licencia por enfermedad, la prioridad fue el salario. Así nació Suban la Tarifa.
“La negociación fue el tema clave”, explicó a La Alianza Sharon Best, una de las organizadoras de la campaña. “Muchas de ellas tenían miedo y no sabían cómo negociar de forma profesional, a pesar de tener experiencia”.
Las trabajadoras participaron en talleres, reuniones presenciales y llamadas por Zoom. Practicaron guiones, hicieron juegos de rol y compartieron sus propias experiencias y miedos.
“Recibieron formación y guiones para ayudarles a mantener conversaciones individuales con los empleadores”, dice Sharon. “No conversaciones agresivas, sino conversaciones seguras de sí mismas”.
Las niñeras aprendieron a explicar su tarifa basándose en su experiencia, formación y responsabilidades. Aprendieron que cuidar a un niño tiene una tarifa base, que un segundo niño implica un aumento y que las horas extra comienzan después de las 40 horas semanales. Aprendieron que los descansos, los impuestos y el tiempo extra deben quedar claros en un contrato.
Quienes ya cobraban $30 o $40 por hora acompañaron a quienes ganaban menos, demostrando que esos salarios eran posibles.
El resultado fue contundente: tras negociar con sus empleadores, todas las 25 niñeras lograron aumentos salariales en un plazo de tres a cuatro semanas. Quienes ganaban $15 por hora negociaron $20 por niño y 5% o 10% por cada niño adicional, dependiendo de las habilidades y educación de cada una de ellas.
“Fue un gran éxito porque trabajamos en equipo, escuchamos los temores de las demás y contribuimos a fortalecer la confianza y la autoestima de cada una”, dice Sharon.
Vencer el miedo
Para muchas de ellas, mujeres inmigrantes, vencer el miedo inicial fue un desafío, especialmente en el panorama político que se vive actualmente, comenta Wendy Guerrero, Coordinadora de Programas de la Asociación de niñeras de Carroll Gardens.
“Ahora muchas temen la situación política que hay», dice Guerrero. “[Muchas] nos dijeron, no me puedo unir, quiero, pero mi empleador me dijo que me iba a despedir si me unía a ustedes… Hemos recibido casos donde nos dicen, tengo mi empleador que me ha dicho que el me quiere pagar esto [menos] y si no lo recibo me va a llamar a ICE”.
Cómo negociar: las herramientas de la campaña
Parte del éxito de la campaña estuvo en transformar la negociación en algo concreto y aplicable. Las niñeras no solo aprendieron que podían pedir más, aprendieron cómo hacerlo.
“Si un empleador me pregunta mi tarifa, yo digo $45, aunque mi objetivo sea $40”, explica Sharon. “Y si quieren que haga limpieza, cocine o asuma tareas adicionales, esa es mi tarifa dada mi formación y mis responsabilidades”.
Esta campaña enseñó que negociar no es solo hablar de dinero, sino también de protecciones a largo plazo. Para las niñeras que quieren un aumento pero tienen un contrato, Sharon recomienda incluir revisiones del mismo cada tres o seis meses.
“Cuando se renueva el contrato, ese es el momento de pedir un aumento”, dice. “No es algo personal, es parte del acuerdo.”
Aunque es posible negociar sin contrato, la campaña fue clara en que el contrato es esencial.
“Sin contrato, un día el empleador puede decir: ‘Ya no te necesitamos’”, explica Sharon. “Con contrato, te deben aviso previo y compensación. Con un contrato, ellos deben [dar] notificación e indemnización”.
Así, esta campaña no solo aumentó los salarios, sino que también elevó los estándares del trabajo del hogar.
“Ser niñera es un trabajo profesional”, afirma Sharon. “Si no valoras a tu niñera, no valoras a tu hijo. Tu hijo es lo más valioso que tienes”.



