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Cuando las trabajadoras del hogar de Filadelfia comenzaron a escuchar más historias sobre redadas migratorias, presencia de agentes de ICE y familias que evitaban acudir a ciertos lugares públicos por temor, muchas comenzaron a sentir una creciente preocupación sobre cómo estas situaciones podrían afectar su vida cotidiana y la de sus comunidades.

Meses después, algunas de esas mismas trabajadoras estarían frente al Concejo Municipal de Filadelfia defendiendo una legislación para fortalecer las protecciones a las comunidades inmigrantes

Esa legislación, conocida como ICE Out, fue aprobada en tiempo récord este año, por el Concejo Municipal. 

Entre otras medidas, limita la colaboración entre agencias municipales y las autoridades migratorias federales, protege información personal de los residentes inmigrantes y restringe el uso de recursos de la ciudad para apoyar actividades de control migratorio.

Todo empezó con una preocupación compartida

A finales del año pasado, el capítulo de Pensilvania de la Alianza Nacional de Trabajadoras del Hogar se unió a una coalición liderada por la Coalición de Inmigración de Pensilvania para impulsar iniciativas de protección para inmigrantes en el estado. 

Fue dentro de ese esfuerzo donde nació la idea de promover una legislación municipal en Filadelfia que limitara la colaboración con las agencias de inmigración federales.

Según Aurora Muñoz, organizadora del capítulo, las trabajadoras estaban viendo cómo aumentaba la preocupación dentro de sus comunidades y estaban listas para hacer escuchar su voz.

Para las trabajadoras del hogar, estas conversaciones no eran abstractas ni lejanas. Eran parte de la vida diaria.

Muchas de ellas son inmigrantes, muchas trabajan solas dentro de hogares privados, muchas son madres y muchas conocen a personas que han visto alteradas sus vidas por la aplicación de leyes migratorias, cuenta Muñoz.

Por eso, cuando la coalición comenzó a diseñar la campaña, las trabajadoras no solo participaron como asistentes o personas afectadas por la legislación, ayudaron a visibilizar el impacto humano del miedo migratorio, movilizando a otras trabajadoras para asistir a eventos públicos, compartiendo testimonios frente a concejales y poniendo sobre la mesa cómo las políticas migratorias afectan aspectos cotidianos de la vida y el trabajo del hogar.

Muñoz dice que sus historias ayudaron a traducir una propuesta legislativa en experiencias concretas que los funcionarios y la ciudad podían entender: el miedo de ir a una biblioteca, acudir a un centro médico o denunciar abuso laboral. 

Además, su presencia constante durante ruedas de prensa, audiencias y votaciones permitió mostrar que la campaña no era solo una iniciativa impulsada por organizaciones, sino una demanda respaldada directamente por las comunidades inmigrantes afectadas.

Aviso: La Alianza Nacional de Trabajadoras del Hogar es la organización socia de La Alianza

El miedo tiene consecuencias reales

Lilia, es miembro líder de la Alianza Nacional de Trabajadoras del Hogar en Filadelfia, lleva 23 años viviendo en esa ciudad y ha sido trabajadora de limpieza por 18 años. Ella fue una de las trabajadoras que se unió a la campaña utilizando su testimonio para generar conciencia sobre la situaciones que se vive en la comunidad inmigrante.

“El temor nos afecta mentalmente, económicamente y para nuestros hijos en el aprendizaje. La gente tiene miedo de ir a trabajar, a la escuela, a comprar la despensa”, dijo al público durante uno de los eventos de la campana. “Nuestra ciudad debe de decir que esto no está bien. Todos tenemos derecho a vivir con dignidad y respeto, sin miedo, porque somos humanos y parte de esta comunidad”.

Muchas trabajadoras del hogar también saben que el miedo tiene otro efecto menos visible y es el de silenciar los abusos.

“Este miedo también significa que las trabajadoras no defienden sus derechos ni denuncian los abusos en el lugar de trabajo y hace que los empleadores abusivos se sientan aún más poderosos, ya que pueden utilizar la amenaza de una intervención del ICE para explotar a los trabajadores inmigrantes”, dijo Sandra, quien es originaria de Jamaica y lleva 15 años trabajando como limpiadora y cuidadora en el hogar.

Su testimonio ayudó a poner el foco en algo que las organizaciones de inmigrantes conocen profundamente y es el hecho de que los derechos laborales y los derechos de los inmigrantes suelen estar profundamente conectados.

Por eso Sandra planteó la discusión en términos de seguridad para toda la comunidad:

“ICE hace que todos nuestros lugares de trabajo y comunidades sean menos seguros”.

Lo que ocurre antes de que alguien tome el micrófono

Uno de los aspectos más importantes de la campaña fue la participación pública de trabajadoras inmigrantes en un momento en que muchas personas preferían mantenerse fuera del foco público.

Pero detrás de cada intervención hubo meses y en algunos casos años, de trabajo organizativo, según le dijo Muñoz a La Alianza.

“[Se trata de] desarrollar una relación de respeto y de transparencia”, explicó.

Según la organizadora, las trabajadoras discutieron abiertamente los riesgos y las diferentes formas de participar. Algunas asistieron a reuniones. Otras acompañaron actividades públicas. Algunas se reunieron con concejales en espacios menos visibles. Y otras decidieron compartir sus historias públicamente.

La clave era que cada trabajadora pudiera tomar una decisión informada.

“Muchas decían ‘yo sí digo mi nombre’ porque ya estaban listas o ya estaban hartas de que alguien más hable por ellas”.

El poder de una coalición

Aurora reconoce que el trabajo de la coalición fue fundamental para convertir una preocupación comunitaria en una propuesta legislativa viable.

Mientras algunas organizaciones aportaron experiencia legal, otras tenían relaciones con funcionarios públicos o capacidad de movilizar comunidades enteras.

Pero el beneficio no fue únicamente estratégico. También fue emocional. Muchas trabajadoras encontraron confianza al ver que no estaban enfrentando estos desafíos de manera aislada.

“Lo que decimos siempre para cómo combates el miedo es estar en unidad, estar en coalición”.

Lo que otras trabajadoras pueden aprender de esta experiencia

Aunque la legislación fue aprobada en Filadelfia, las organizadoras creen que las lecciones de la campaña pueden aplicarse en cualquier ciudad.

Muñoz aconseja a las trabajadoras que estén interesadas en la organización política pero que no saben dónde empezar, asistir a una reunión de alguna organización local, aprender cómo funcionan las instituciones locales, entender que las decisiones políticas también afectan la vida cotidiana de las trabajadoras del hogar.

“Es muy importante siempre pertenecer a una organización porque ahí [se adquieren las] habilidades y capacitaciones…y cuando ya estén listas de decir su historia, todos tenemos una historia para que puede ayudar a cambiar las opiniones de las personas que hacen decisiones y también a guiar los proyectos de leyes”.

Autoría

Liliana Bernal es Reportera y Creadora de Contenido para La Alianza. Tiene más de 20 años de experiencia en periodismo y ha trabajado para medios audiovisuales de América Latina y los Estados Unidos, incluidos Univision, The Brooklyn Eagle y RCN TV. Liliana es becaria del Carter Center, donde realizó un documental sobre la salud mental en niños y adolescentes en Colombia. Su trabajo se centra principalmente en temas de justicia social, mujeres, inmigración y medio ambiente. Ha ganado varios premios por su trabajo, incluido un Emmy y el premio de periodismo Rey de España.

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